sábado, 10 de enero de 2015

Un cristianismo terrenal

Un cristianismo terrenal

Germán Granberg

     Muchos cristianos siguen a Cristo especialmente por motivos personales; es decir, sigo a Cristo porque el me ayuda en mis problemas, en mi trabajo, en mis estudios y en mis relaciones interpersonales. Hasta un cierto punto, esto es verdad: Dios se goza en ayudarnos en cada momento. Pero, por otro lado, puede ser peligroso si nuestra vida cristiana se limita solo a ello, aun cuando tengamos una vida de devoción diaria.

     Un cristianismo que no se proyecta más allá de la vida cotidiana, es decir, hasta la eternidad, es un cristianismo terrenal. En otras palabras, la mayoría de los cristianos están más preocupados por que Cristo los ayude en su vida cotidiana que en su salvación eterna. Pablo instó: "Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor" (Filipenses 2:12). También, Jesús mencionó, en el Sermón del Monte, que Dios nos ayudará en nuestros asuntos cotidianos, pero, exhortó: "Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia" (San Mateo 6:33).

     Debemos aclarar que estos cristianos "terrenales" saben que Cristo vendrá y les dará vida eterna, pero por sus actitudes y hechos demuestran que, para ellos, la única realidad que existe e importa es la de ahora. Invierten tiempo, esfuerzo y recursos en la "comida que perece" (San Juan 6:27), y hasta llegan a sacrificar principios por ello.

     Una de las razones para esta realidad es que se está perdiendo la conciencia de la cercanía de la segunda venida de Cristo, el gran clímax del plan de salvación, en la cual recibiremos la vida eterna precisamente por ser cristianos. Inconscientemente, las actividades diarias y la comodidad que nos trae la tecnología hacen que vivamos para el presente. "Satanás se ha esforzado continuamente por eclipsar las glorias del mundo venidero y atraer toda la atención a las cosas de esta vida. Ha procurado arreglar las cosas de modo que nuestro pensamiento, nuestra ansiedad, nuestro trabajo, se enfoquen plenamente en las cosas temporales, para que no veamos ni comprendamos el valor de las realidades eternas" ("A fin de conocerle", p.170).

     La aparente falta de santificación dentro de la iglesia es fruto de esta realidad. La santificación "es una completa conformidad con la voluntad de Dios" ("Reflejemos a Jesús", p.72). Pero, hoy el cristiano está más preocupado por las tareas que el mundo le proporciona que por su conformidad con la voluntad de Dios. Vive el ahora "con Cristo", y no se preocupa por prepararse para su venida, porque le parece lejana y fuera de su realidad próxima.

     Al principio, los discípulos de Jesús vivieron un cristianismo terrenal. Estaban tan preocupados porque Cristo solucionara sus asuntos políticos del  pueblo de Israel que no comprendieron que Cristo quería libertarlos del pecado, y no del yugo romano. Pero, después de pasar tiempo con Jesús, sufrir pruebas, orar y recibir al Espíritu Santo, su cristianismo cobró sentido.

     "Deberíamos cumplir concienzudamente con todos los deberes de la vida de todos los días, pero también es esencial que cultivemos, por encima de todo lo demás, el sagrado afecto hacia nuestro Señor Jesucristo" ("A fin de conocerle", p.170).

     Nuestro cristianismo debe comenzar en el corazón, pasara a la vida cotidiana y extenderse hacia la eternidad. Preocupémonos por nuestra salvación, y Dios se ocupará de nuestros problemas diarios. "Así que, no se preocupen diciendo: ¿Qué comeremos? o ¿Qué beberemos? o ¿Con qué nos vestiremos? Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas" (San Mateo 6:31-33, NVI).



Germán Granberg es Licenciado en Teología y estudiante de Psicología en la Universidad Adventista del Plata, Entre Ríos, Argentina.

(Extraído de Revista Adventista, Asociación Casa Editora Sudamericana,  Julio 2012, p. 15)

viernes, 9 de enero de 2015

Conozcamos más a Dios

Conozcamos más a Dios

Carlos A. Steger


     Desde la Creación, el gran deseo de Dios fue tener compañerismo con los seres humanos y que estos puedan conocerlo cada vez más. El conocimiento de Dios vale más que los holocaustos (Oseas 6:6). Cristo dijo que la vida eterna consiste en conocer al único Dios verdadero (San Juan 17:3). Como el profeta Oseas, deberíamos proponernos que "conoceremos y proseguiremos en conocer a Jehová" (Oseas 6:3).
 
     Necesitamos saber claramente a quién adoramos y obedecemos, a quién dirigimos nuestras oraciones, en quién creemos y confiamos cada día.
 
     Pero, la mente humana por sí sola nunca podrá obtener ese conocimiento; los mayores esfuerzos racionales para buscar a Dios son comparables a los de un ciego que palpa a tientas para encontrar y conocer las nubes. (Ver Hechos 17:27).

     La Deidad está por encima de la capacidad humana de comprensión. El Ser infinito nunca podrá ser abarcado plenamente por la mente finita de los seres creados; menos aún por los que estamos excluidos de su presencia debido al pecado.

     El apóstol Pablo nos anima a "conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo" (Colosenses 2:2). Pero, si Dios es un misterio, ¿cómo podremos conocerlo? En el Nuevo Testamento, la palabra "misterio" se refiere a lo que la mente humana no puede saber sin la ayuda divina; solo puede conocerse porque Dios lo revela. Ese "misterio que había estado oculto desde los siglos y edades [...] ahora ha sido manifestado a sus santos" (Colosenses 1:26; ver también Romanos 16:25,26).

     Antes de la entrada del pecado, Dios se deleitaba en comunicarse directamente con sus hijos. Pero, desde la Caída, solamente podemos conocer a Dios porque él mismo, en su misericordia, se ha revelado por medio de las Escrituras y de Jesucristo. Esa revelación ha sido progresiva, a medida que los profetas y los apóstoles fueron recibiendo nuevas vislumbres de la Deidad. El Señor no reveló todo lo que hubiéramos querido saber, sino lo que necesitamos conocer para ser salvos; y eso nos basta.

     Dios es un misterio revelado, pero no explicado. Aunque no lo entendamos plenamente, aceptamos por fe lo que nos ha revelado de sí mismo. Hay muchas verdades científicas que no podemos explicar ni comprender en su totalidad, pero las aceptamos como verdaderas. Nuestra falta de comprensión no afecta su veracidad. Lo mismo ocurre con nuestro conocimiento de Dios.

     Nuestra mente no puede explicar a Dios. ¿Cómo puede él ser omnipresente, al estar en todas partes al mismo tiempo? Y su eternidad, ¿no nos deja anonadados al remontarnos hacia el pasado infinito, siendo que Dios nunca tuvo un comienzo? ¿Quién puede entender cómo Dios puede conocer perfectamente el futuro?

     No podemos explicar esos y otros aspectos de la naturaleza de Dios, pero los aceptamos como verdaderos porque él los ha revelado en su Palabra. La Biblia también expresa claramente que hay un solo Dios; pero, al mismo tiempo, atribuye la naturaleza divina a tres Personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Un Dios constituido por tres Personas. No son tres dioses; tampoco es una sola persona. Es un Dios en tres Personas. ¿Difícil de entender racionalmente? Sin duda. Pero así lo afirma la Biblia, y lo aceptamos porque Dios lo ha revelado. Su veracidad depende de la Palabra de Dios, no de nuestra capacidad para entenderlo o explicarlo.

     La fe nunca debería estar subordinada a la razón, sino que la razón debe ser guiada por la fe. Al tratar de conocer a Dios, haríamos bien en imitar a Anselmo, que escribió: "No busco entender para creer, sino que creo para entender" ("Anselmo" en Enciclopedia Universal Ilustrada{Madrid: Espasa-Calpe, 1958} t5, p.716).

     Moisés se acercó a la zarza ardiente motivado por una curiosidad intelectual; deseaba entender por qué causa la zarza no se consumía (Éxodo 3:3). Pero en cuanto percibió que estaba ante la presencia de Dios, su interés por explicar lo inexplicable se transformó en una actitud sumisa, reverente y humilde, deseosa de servir a Dios. Cuando anhelamos conocer a Dios con la misma disposición que Moisés, las dificultades racionales llegan a ser irrelevantes a medida que por experiencia propia entramos en comunión con nuestro Creador, Redentor y Sustentador. El único conocimiento válido de Dios va más allá de lo intelectual: es vivencial.

     Nuestra mayor aspiración debería ser relacionarnos con Dios de tal manera que nuestro conocimiento de su carácter se acreciente así como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto (Proverbios 4:18). Y que, al conocerlo, nuestras vidas sean transformadas a su imagen. "Así dijo Jehová: No se alaba el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alaba el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová" (Jeremías 9:23,24).




Carlos A. Steger es licenciado en teología.

(Extraído de Revista Adventista, Asociación Casa Editora Sudamericana,  Marzo 2007, pp. 2,3)

jueves, 8 de enero de 2015

Cuando los científicos juegan a ser Dios

Bioética

Cuando los científicos juegan a ser Dios

Marcos Blanco


     -Bueno, ustedes dirán cómo quieren el bebé - dijo el médico.
     -Quisiéramos un hijo con los ojos de él (Juan) y la nariz mía - le dijo Pedro al doctor.

     Contrariamente a lo que están pensando, aquí no hay alguna confusión de nombres. La ciencia se está acercando al sueño de unos y la pesadilla de otros: un ser humano genéticamente originado por dos hombres comienza a ser una posibilidad.

     Los últimos descubrimientos científicos están logrando que ya no se necesite un óvulo de una mujer y un espermatozoide de un varón a fin de crear un embrión (María Farber, "Células madre: la ciencia se acerca a la creación de óvulos y espermatozoides", Diario Clarín (Buenos Aires), 24 de noviembre de 2005, p.21). Los científicos han logrado crear tanto un óvulo como un espermatozoide a partir de una sola célula madre de un ser humano.

     ¿Qué son las células madre? La gran mayoría de nuestras células tienen un propósito muy preciso, en función de desempeñar un tarea específica (especializada) dentro de nuestro cuerpo. Así, hay células que forman los huesos, células que forman los pulmones, los riñones, los músculos, el cerebro, la sangre, etc. Cada una de ellas puede desempeñar su tarea solo en ese sector específico del organismo humano (una neurona no puede convertirse en una célula muscular). Sin embargo, existe un acotado número de células que no se han diferenciado en ninguna clase especializada y que tiene la propiedad de convertirse tanto en una neurona como en un glóbulo rojo, o en cualquier otra clase de célula. Está última clase exclusiva de célula es llamada "célula madre". Además, las células especializadas pueden dividirse una limitada cantidad de veces (entre cincuenta y ochenta), mientras que las células madre pueden hacerlo indefinidamente.

     Estas dos cualidades, multifuncionalidad y autorrenovación, hacen que las células madre estén en el centro de atención de la bioingeniería actual. Según lo menciona la introducción de esta artículo, los científicos han sido capaces de transformar una célula madre tanto en un espermatozoide como en un óvulo. Es decir, ya  no se necesitaría un varón (que provea un espermatozoide) y una mujer (que provea un óvulo) para generar un embrión; y si bien todavía no han logrado convertirlos en espermatozoides y óvulos maduros, no están muy lejos de hacerlo.

     Es claro que estos avances científicos traerán grandes beneficios para la medicina. La lista de objetivos potenciales es extensa, ya que las células madre implantadas podrían ayudar al organismo a sanarse por sí mismo, restaurando tejidos dañados. Las enfermedades identificadas como objetivos posibles para la terapia con célula madre incluyen desde la diabetes tipo I o juvenil (escasez de células en el páncreas) hasta la esclerosis múltiple (falta de mielina), la osteoporosis (incapacidad de las células para quemar tejido óseo), la leucemia (cáncer en las células sanguíneas) y muchas otras clases de cáncer.

     Pero también es claro que estos avances presentan dilemas éticos difíciles de abordad. ¿Se puede crear un bebé a partir de dos hombres? ¿Es bíblicamente correcto? ¿Se llegará en algún momento a pretender utilizar las células madre con objetivos meramente estéticos, como por ejemplo, renovar las células del rostro para borrar las huellas del envejecimiento? El adventista moderno debe enfrentar estos dilemas bioéticos. La Iglesia Adventista ya se ha expedido a este y otros temas, mediante documentos que han sido compilados en un libro. (Declaraciones, orientaciones y otros documentos. Publicado por ACES).

     Sin embargo, estos adelantos científicos no deberían tomarnos por sorpresa. Tan atrás como 1971, un grupo representativo de científicos mundiales se reunieron para elaborar una "agenda científica" a largo plazo. En ella, ya planteaban la posibilidad de la clonación, el control completo de la genética humana y la suspensión del ciclo vital mediante la interrupción del proceso de envejecimiento. ¿Cuál es el objetivo final que plantearon para el año 2060? El control completo del proceso del envejecimiento y el logro definitivo de una inmortalidad de factura humana.

     Sí: lo que busca la ciencia, en última instancia, es el secreto de la vida, la inmortalidad. Lo interesante del caso es que, si se analiza la agenda original, los científicos están adelantados más de veinte años en cuanto a sus objetivos propuestos. ¿Llegarán alguna vez a descifrar el intrincado secreto de la vida? Sabemos que no, porque la vida solo deriva de Dios. Están buscando lo que ellos mismos desecharon al quitar a Dios de la escena: el secreto de la vida; el logro de la inmortalidad. Evidentemente, Satanás continúa seduciendo al ser humano con su falsa promesa original: "No moriréis" (Génesis 3:4).

     A su vez, al observar, expectantes, los logros que ha alcanzado la ciencia en nuestros días, nos preguntamos cuánto más dejará avanzar Dios al hombre en sus intentos. Después del Diluvio, Dios mismo disminuyó la expectativa de vida del hombre por causa de sus maldad. ¿Cuánto más permitirá Dios que el hombre avance contra los propósitos divinos? ¿Cuál es el límite moral que debe traspasar el hombre hasta que Dios intervenga?

     Nuestro mundo va avanzando rápidamente hacia su desenlace final; todas las señales del fin de los tiempos se están cumpliendo. Y si bien es importante estar preparados para ofrecer una respuesta bíblica a los desafíos de la ciencia, más importante todavía será estar preparados para el acontecimiento más glorioso que jamás haya presenciado el ojo humano: la segunda venida de Jesús.



Marcos Blanco es licenciado en Teología y redactor de la Asociación Casa Editora Sudamericana.

(Extraído de Revista Adventista, Asociación Casa Editora Sudamericana,  Julio 2006, pp.10,11)

La luz todavía brilla

La luz todavía brilla

James Nix

     Luz. ¡Qué importante es para nosotros! En el principio, Dios dijo: "Sea la luz" (Génesis 1:3); y unos pocos días después creó a Adán y a Eva, vistiéndolos "de una envoltura de luz y gloria" (Patriarcas y profetas, p.26). Muchos años después, en el desierto, guió a Israel por medio de una columna de nube durante el día y de luz por la noche (Éxodo 14:19,20). Dios ha empleado la luz en sus diversas formas, literales y simbólicas, para beneficio de su pueblo.

     Indudablemente Cristo ama a su iglesia. ¿Es de extrañarse, entonces, que exactamente como fuera predicho, en su amor y sabiduría nos diera otro regalo especial de luz al renovar el don de profecía en nuestro medio?

     Desde los primeros días, los adventistas del séptimo día han creído que Elena de White fue la receptora del don de profecía. Nuestros pioneros atestiguaron personalmente la conducción de Dios en al fundación de nuestro movimiento, experimentando de primera mano su bendición a través de los mensajes que comunicaba a Elena de White. Pronto, se dieron cuenta de que cuando seguían sus consejos prosperaban y eran bendecidos; pero cuando no lo hacían, vacilaban y tropezaban.


     En la actualidad, varias voces, tanto de adentro como de afuera del adventismo, están proponiendo que le demos otra mirada a Elena de White. Algunos ahora sostienen que, al igual que el excéntrico y viejo tío Homero y la tía Hortensia, a quienes todos conocen en la familia pero esperan que no se aparezcan en la próxima reunión familiar, es hora de que la iglesia confine a Elena de White al desván de lo perimido de la denominación: Ella estaba bien para su tiempo pero, afirman, ese tiempo quedó atrás hace ya mucho.


     Al escuchar estos llamados incitándonos a que abandonemos a Elena de White, me he preguntado qué sería del adventismo hoy si no fuera por la dirección de Dios y los consejos recibidos por medio de ella. Permítanme mencionar algunas de las contribuciones que ella ha realizado. Supongo que ninguno de nosotros querrá renunciar a ninguna de ellas:

*El tema del gran conflicto. Sus revelaciones no solo nos ayudan a definir la esencia del adventismo, incluyendo el énfasis del mensaje de los tres ángeles, sino también ese tema impacta en casi todo el resto de nuestra enseñanza y actuación.

*Su fuerte énfasis en el carácter fundamental de la Biblia para la vida y el testimonio de la iglesia, al igual que sus revelaciones relacionadas con la inspiración. Estos énfasis nos han evitado los planteos que enfrentan quienes creen en la inerrancia de los escritos  proféticos.

*Su énfasis en la justificación por la fe. Sin esta influencia, es dudoso que las posiciones de A. T. Jones y E. J. Waggoner hubiesen llegado a buen fin.

*Su énfasis en Cristo y su preexistencia eterna. Ella también enseñó la personalidad plena y divina del Espíritu Santo.

*Su insistencia en la salud y el estilo de vida saludable, que llevó al establecimiento de nuestra obra mundial médico-misionera.

*Su énfasis en la educación, que dio como resultado el establecimiento de escuelas, colegios y universidades en todo el mundo.

*Su llamado a la obra de las publicaciones, que dio como resultado nuestro ministerio de las publicaciones. Junto con esto, está el impacto de sus clásicos, incluyendo El camino a Cristo, la serie del Conflicto de los siglos y muchos otros.

*Su impacto en la organización de nuestra iglesia, incluyendo el efecto unificador de sus escritos en el acervo doctrinal de la iglesia, tanto en aspectos teológicos como organizacionales.

*Su énfasis en la libertad religiosa y en los derechos humanos, incluyendo su fuerte apoyo a la obra entre las personas de color y su llamado a trabajar por los pobres, que dio como resultado nuestra obra humanitaria en el ámbito mundial.

*Su llamado a la evangelización mundial, unido a su llamado a testificar a nuestros vecinos que viven cerca.


     Además de todas estas contribuciones teológicas y organizacionales, no hay que mirar muy lejos para encontrar otra diferencia. Poco después del Gran Chasco de 1844, la Iglesia Cristiana Adventista (adventistas observadores del domingo que trazan sus orígenes hasta el movimiento millerita) tuvo alrededor de 30.000 a 50.000 seguidores. Actualmente, cuentan con unos 75.000 miembros en 19 países. En aquel entonces, los adventistas observadores del sábado sumaban entre 50 a 150, aproximadamente. Los cristianos adventistas rechazaron el ministerio profético de Elena de White, y los resultados son obvios. Actualmente, en vez de los 15 millones de miembros en el ámbito mundial en más de 203 países, podríamos ser apenas cerca de 100.000 miembros, si hubiésemos rechazado el bondadoso don de Dios para nuestra iglesia.

Tres grupos me preocupan


     En 1907, Elena de White escribió: "En estos últimos días, se ha dado luz abundante a nuestro pueblo. Ya sea que mi vida se preservada o no, mis escritos hablarán constantemente, y su obra irá adelante mientras dure el tiempo" (Mensajes selectos, T. 1, p.63).


     Para la gran mayoría de los adventistas del séptimo día, la predicción resultó ser verdadera. Sin embargo, trágicamente (en especial en años recientes), algunos han estado rechazando los mensajes especiales que Dios nos ha entregado. Algunos rechazan absolutamente todo lo que provenga del nombre Elena G. de White. Al predecir esto, Elena de White advirtió: "Se encenderá un odio satánico contra los testimonios. La obra de Satanás será perturbar la fe de las iglesias en ellos por esta razón: Satanás no puede disponer de una senda tan clara para introducir sus engaños y atara a las almas con sus errores si se obedecen las amonestaciones y los reproches del Espíritu de Dios" (p.55, Carta40, 1890 [originalmente escrita para Urías Smith, 30 de diciembre de 1890]).


     Un segundo grupo considera a Elena de White como una escritora devocional, pero son renuentes a atribuirle cualquier autoridad real. Estas personas también se pierden la bendición que Dios desea para nosotros. Aunque declaran que retienen sus escritos en forma devocional, desatienden los consejos que Dios ha dado por medio de ella.


     Y hay un tercer grupo que también me confunde y perturba. Estas personas prosperan interpretando mal los mensajes de Dios encontrados en los escritos de Elena de White. Encuentran una cita aislada y la convierten en la totalidad de su religión; en su celo misionero, tratan de imponer sus posiciones estrechas a todos los demás. Sea cual fuere la razón, han pasado por alto el hecho de que el plan de Dios para su iglesia, tal como se encuentra en los escritos de Elena de White, es equilibrado; no es unilateral.

Ocho razones


     Quiero compartir ocho razones de por qué considero que los escritos de Elena de White todavía son relevantes y poseen autoridad. No son razones teológicas profundas, sino más bien sencillas y prácticas, que me hablan al corazón.

1 - Elena de White constantemente exaltaba a Cristo y dirigía a las personas hacia él. No podemos leer mucho en sus escritos sin cruzarnos con referencias a Jesús y comentarios que revelan su profundo amor por él, y su gran deseo de que otros lleguen a amarlo también. Varios de sus libros más amados tratan directamente de Jesús: El camino a Cristo, El Deseado de todas las gentes, Palabras de vida del gran Maestro, El discurso maestro de Jesucristo y El conflicto de los siglos.


     Para mí, la exaltación constante que Elena de White hacía de Cristo y el hecho de anhelar llevar a las personas hacia él son evidencias muy persuasivas en favor de su reivindicación. Satanás ¿instaría constantemente a las personas a ir a Cristo? El mero pensamiento es ridículo. Así que, como pecador, al darme cuenta de mi profundad necesidad de Cristo, al ira a una fuente de ayuda en esta área que pasó la prueba del tiempo, encuentro que los escritos de Elena de White son extremadamente valiosos para mi vida.

2 - La enseñanza de Elena de White respecto del tema del gran conflicto tiene sentido más allá de nuestro mundo atribulado. En vez de la visión que tienen muchas personas de que Dios está enojado con nosotros, la comprensión de Elena de White era que la verdadera contienda es entre Cristo y Satanás, no entre Cristo y yo. Esa revelación impregna todos sus escritos. Cuando le suceden cosas malas al pueblo de Dios, gracias a nuestra comprensión del gran conflicto que se está librando entre Cristo y Satanás, podemos mantener la perspectiva correcta.

3 - Seguir los consejos que Dios nos ha dado por medio de Elena de White trae como resultado bendiciones positivas en el estilo de vida. Permítanme  comenzar con algunos ejemplos espirituales.


     Hace unos años la División Norteamericana realizó un estudio de crecimiento de la iglesia. Una de las preguntas de la encuesta estaba relacionada con el grado de estudio personal de los libros de Elena de White. A partir de las respuestas, 2.848 miembros fueron clasificados como "lectores", y 5.375 como "no lectores". Posteriormente, se analizó los datos para conocer qué impacto producía la lectura regular de Elena de White en la vida de los miembros (Roger L. Duddley y Des Cummings, Jr., "Who Reads Ellen White?" {¿Quién lee a Elena de White?}, Ministry [Octubre de 1982], p.10). En todas las áreas, los que leían a Elena de White regularmente clasificaban con una puntuación considerablemente más alta que los no lectores.

4 - Además de los beneficios espirituales que se dan por leer y practicar los consejos hallados en los escritos de Elena de White, también deduzco ventajas para la salud. Y debo decir que me resulta muy extraño que hoy, cuando en tantas áreas de salud el mundo refleja lo que Dios le mostró a Elena de White hace 140 años, algunos adventistas estén abandonando sus consejos.  Cuando la revista Time informó sobre los resultados iniciales del primer estudio sobre salud adventista realizado en California, los describió como "La ventaja adventista". La diferencia entre la población en general y los adventistas que siguen el estilo de vida adventistas es verdaderamente fenomenal.

5 - Otra razón poderosa por la que encuentro que los mensajes de Elena de White son autorizados es que ella no nos dio una nueva Biblia. A lo largo de toda su vida, la señora White continuamente guió a la gente hacia las Escrituras. En su primer libro, de 64 páginas, originalmente publicado en 1851, ahora reimpreso como Primeros escritos, la autora de 23 años dijo: "Recomiendo al amable lector la Palabra de Dios como regla de fe y práctica" (White, Primeros escritos, p.78).


     Hacia el final de su larga vida, la sierva del Señor, de casi 82 años de edad, asistió al congreso de la Asociación General de 1909 llevado a cabo en Washington, D.C. Resultó ser el último congreso al que ella pudo asistir. Según recuerda W. A. Spicer, ella "se acercó a la plataforma el último día del congreso, para pronunciar [...] unas pocas palabras de ánimo y despedida, y luego se dirigió al púlpito, donde había una Biblia. La abrió y, sosteniéndola con manos temblorosas por la edad, dijo: 'Hermanos y hermanas, les recomiendo este Libro'. Sin más, la cerró y descendió de la plataforma. Fue su último mensaje pronunciado en el Congreso Mundial de la iglesia remanente" (The Spirit of Prophecy in the Advent  Movement [El Espíritu de profecía en el movimiento adventista], p.30).


     A lo largo de su larga vida, Elena de White constantemente exaltó la Biblia. No se puede encontrar ningún lugar en el que ella afirme que sus escritos reemplazan a la Biblia; por el contrario, siempre dijo que sus escritos han de probarse por medio de las Escrituras. En ninguna oportunidad mencionó que la Biblia haya de probarse por medio de sus escritos. Esto la hace única entre los que afirman haber recibido nueva luz.


     Elena de White escribió: "Poco caso se hace de la Biblia, y el Señor ha dado una luz menor para guiar a los hombres y las mujeres a la luz mayor" (White, El colportor evangélico, p.174).

6 - Otra razón que tengo para afirmar que los consejos de Elena de White todavía son relevantes tiene que ver con su impacto en las instituciones de la iglesia, tanto en su establecimiento como en su aspecto administrativo.


     Los adventistas patrocinan un vasto sistema de educación mundial y una obra mundial de publicaciones. Además, nuestro sistema de salud es conocido en el ámbito internacional; todo, en gran medida como producto del incentivo de Elena de White. Pero no es su alcance mundial lo que la hace especial, sino sus objetivos sin parangón. Algunos no adventistas han conjeturado que, sin Elena de White, los adventistas no habrían sobrevivido como se los conoce actualmente. Kenneth L. Woodward, editor de religión de la revista Newsweek, observó: "Si esta [la denominación adventista del séptimo día] pierde su madre fundadora, la iglesia puede descubrir que también ha perdido su alma distintiva y visionaria" (Newsweek [19 de enero de 1981]).

7 - Otro aspecto de Elena de White que le confiere autoridad y relevancia es el fruto de su vida. Nunca ocupó cargos eclesiásticos. No dejó monumentos para sí, sino que su vida estuvo impulsada por su llamado para ser la mensajera de Dios. Se centró en hacer que Dios fuese mejor comprendido al revelar a otros los mensajes que él le daba.


     A. G. Daniells, presidente de la Asociación General desde 1901 hasta 192, escribió en 1935: "Es mi profunda convicción que la vida de la señora White trasciende por lejos la vida de cualquier otra persona que yo haya conocido [...] Ni una sola vez la escuché jactarse del don que Dios le había conferido, o de los resultados maravillosos de sus esfuerzos. Se regocijaba con los resultados, pero le daba toda la gloria a quien obraba por medio de ella" (The Abiding Gift of Prophecy [El permanente don de profecía], p..368).

8 - Permítanme compartir una última razón por la que creo que los mensajes de Elena de White son valiosos; es cierto que es una razón muy subjetiva, pero eso no le quita validez. Cuando leo sus escritos, oigo la voz de Dios que habla a mi alma: en otras palabras, sus escritos se autentican a sí mismos.


     Cuando leo El Deseado de todas las gentes, no sólo leo acerca de Jesús; en realidad me encuentro con él en las páginas de ese libro. En el capítulo "Getsemaní", en su descripción del juicio y la crucifixión de Cristo, descubro que no soy solo un espectador; por el contrario, me sumerjo en la historia: estoy allí; con los discípulos dormidos en el jardín; Cristo me está pidiendo que vele y ore con él; no es solo Pedro el que está de pie junto al fuego; yo también estoy allí. Y podría continuar.


     De la misma manera, al leer Joyas de los testimonios, caigo de rodillas, al igual que las personas a las que fueron dirigidos originalmente los mensajes más de cien años atrás. Lamentablemente, algunos están obsesionados con lo que ven como los "¡no!" en los escritos de Elena de White. Esos mismos "¡no!" que vena algunas personas, Elena de White los consideraba como oportunidades de acercarse aún más a Dios mientras que, con amor, hacemos lo que él, como nuestro Creador, sabe que nos deparará la mayor felicidad.


     ¿Quiere ser más semejante a Jesús? ¿Ansía una experiencia cristiana más firme, una relación más estrecha con Cristo, una vida más longeva y sana? Si es así, le recomiendo nuevamente el don especial que Dios ha legado a su iglesia por  medio de los escritos de Elena de White. Para mi, están tan actualizados como el periódico de la semana que viene, y son más relevantes, incluso, que el último libro de autoayuda que salió publicado.


     Por ello, he llegado al punto en que de buena gana confieso que los testimonios son para mí. Y descubro que la amonestación del rey Josafat al antiguo Israel es tan relevante hoy como cuando la pronunció por primera vez: "Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados" (2da. Crónicas 20:20).
 
 
 
 

James Nix es director del Patrimonio White sede en Silver Spring, Maryland.
Tomado de la Adventist Review.

(Extraído de Revista Adventista, Asociación Casa Editora Sudamericana,  Julio 2006, pp.6 - 9)

sábado, 3 de enero de 2015

Una página en blanco

Una página en blanco
 
Erton Köhler

     Cada día es una página en blanco que Dios nos da. Cada día trae la oportunidad de un nuevo comienzo. Vale la pena detenernos a reflexionar en lo que escribiremos en las nuevas páginas en blanco que el Señor coloca delante de nosotros.
 
     Haciendo una evaluación de los acontecimientos finales, Pedro nos recuerda la actitud correcta de aquellos que aman a Jesús: "esperando y apresurándoos para al venida del día de Dios" (2 Pedro 3:12). Eses debe ser el centro de nuestras vidas diariamente.
 
     Me gustaría desafiarlo a escribir una historia diferente a partid e ahora. Una historia más próxima a Dios, marcada por el compromiso con él. Aprovechemos esta oportunidad para fortalecer tres elementos fundamentales en la vida cristiana.
 
Comunión
 
     Sin el fortalecimiento de la vida con Dios, ninguna otra decisión será real ni duradera. Si usted no comienza de rodillas, nunca permanecerá de pie. Decida orar más, aumentar la amistad con Dios y recibir poder de él para enfrentar los desafíos de la vida. Recuerde que "no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes" (Efesios 6:12). Estamos en una batalla espiritual que no será vencida en forma independiente. Lleva a cabo su Jornada espiritual, reservando la primera hora de cada día para Dios.
 
Participación
 
     Dedicar más tiempo para dios también significa mayor participación en su iglesia. Basta con observar la palabra oración: orar + acción, y usted tiene la fórmula. Separe más tiempo para estar en la iglesia, colaborar con ella y cumplir la misión dejada por Jesús. (San Mateo 28:18-20).
 
     Elena de White nos llama con fervor: "En derredor nuestro hay almas que van hacia una ruina tan desesperada y terrible como la que sobrecogió a Sodoma. Cada día termina el tiempo de gracia para algunos. Cada hora, algunos pasan más allá del alcance de la misericordia. Y ¿dónde están las voces de amonestación y súplica que induzcan a los pecadores a huir de esta pavorosa condenación? ¿Dónde están las manos extendidas para sacar a los pecadores de la muerte? ¿Dónde están los que, con humildad y perseverante fe, ruegan a Dios por ellos?" (Patriarcas y profetas, p.135).
 
Fidelidad
 
     El resultado de la comunión y de la participación es, sin duda, una vida más comprometida con Dios y menos enfocada en los intereses personales. Eso puede requerir cambios personales muchas veces difíciles, pero el Señor nos ofrece su ayuda omnipotente: "Cualesquiera que sean las tendencias al mal que hayamos heredado o cultivado, podemos vencerlas mediante la fuerza que Dios está pronto a darnos" (El ministerio de curación, p. 31).
 
     Quiero desafiarlo a hacer un buen uso de las páginas en blanco que tenemos por delante, porque ese también es mi desafío personal. A fin del años 2006, después de 27 años de dirigir la División Sudamericana, tanto en la tesorería como en la presidencia, el pastor Ruy Nagel escribió el último capítulo de una historia de bendiciones y victorias. Tuve el privilegio de acompañarlo durante algunos años y ver la manera sabia en que él escribió la historia hasta aquí. Desde principio de este año, sin embargo, he recibido de Dios una nueva página en blanco para escribir un nuevo capítulo de esta historia, que espero sea el último. Quiero escribirlo con la letra de Dios y con las manos de la iglesia. Quiero escribirlo con honra, pasión, fe y pureza. Quiero escribirlo con oración, para que Dios pueda continuar siendo el verdadero dirigente de su iglesia. No deje de orar por este desafío y por el rumbo de la iglesia para que, por la gracia de Dios, este sea un capítulo de unidad, espiritualidad y cumplimiento de la misión.
 
     He encontrado fuerzas y confianza par escribir esta página en blanco a través de la tan conocida declaración de Elena de White: "Al repasara la historia pasada, puedo decir '¡Alabado sea Dios!' Al ver lo que el Señor ha hecho, me lleno de admiración y de confianza en Cristo como director. No tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido y lo que nos ha enseñado en nuestra historia pasada" (Eventos de los últimos días, p.73).
 
     Escribamos juntos, en la vida personal y en la historia de la iglesia, una nueva página de salvación.


Erton Kölher - Licenciado en teología

(Extraído de Revista Adventista, Asociación Casa Editora Sudamericana,  Mayo 2007, p.24)

¿El fin de los valientes?

Jóvenes

¿El fin de los valientes?

Marcos Blanco

     Una de las características de la posmodernidad, dicen los entendidos, es el fin de las grandes gestas, las grandes hazañas; el fin de los grandes ideales. La nueva generación, afirman los sociólogos, carece de motivaciones para "cambiar el mundo", "ir hacia lo desconocido", "gestar grandes hazañas" o "aventurarse a nuevos horizontes". Pareciera que los grandes héroes han caído en desuso; son una especie en extinción.

     Nuestra iglesia, que fue forjada por un grupo de valientes jóvenes que se atrevieron a seguir el llamado de Dios a toda costa, ¿está siendo afectada por esta carencia de ideales, esta falta de sentido, que caracteriza a la sociedad actual?

El último de los grandes valientes

     Desmond Doss fue enrolado en el Ejército norteamericano durante la Segunda Guerra Mundial. Pero decidió negarse a portar armas. Él creía que portar armas transgrede el sexto Mandamiento que ordena: "No matarás" (Éxodo 20:13).

     Antes de la guerra, Doss trabajaba en los astilleros de Newport News y, puesto que era una industria vital para la guerra, no fue llamado a filas cuando la guerra comenzó, pero el ataque de Pearl Harbor hizo que se presentara en el Ejército. Sin embargo, había un conflicto: la Iglesia Adventista del Séptimo Día ha aconsejado a sus fieles, históricamente, que no sean combatientes. Finalmente, encontró la solución, alistándose como "objetor de conciencia".

     En 1942, con 23 años, Doss entró en servicio como médico en la 77ma. División de Infantería. Su "religiosidad" (por ejemplo, no trabajar los sábados) le trajo algún que otro problema con los compañeros de Unidad, que incluso llegaron a amenazar con  matarlo en el primer combate que estuvieran, si se negaba a disparar. Dicen que, en aquella época, su mayor consuelo era la lectura de una Biblia de bolsillo que le había regalado Dorothy (su prometida y después esposa).

     En julio de 1944, en el desembarco sobre la isla de Guam, muchos de los que antes lo habían amenazado, se alegraron al verlo aparecer para atender sus heridas. En la batalla de Leyte, en octubre de 1944, más respetado por la Unidad, vieron cómo un francotirador encañonaba a Doss mientras se dirigía a atender a los heridos que previamente habían caído por los disparos. No podían atacar al tirador; porque el propio Doss les tapaba la línea de visión. El japonés apuntó pero no disparó. Tras la captura al tirador japonés de Leyte, le preguntaron por qué no había disparado a Doss. Respondió que no podía disparar a un hombre que estaba orando (llevaba la Biblia de Dorothy en el mano). Al parecer, esto era habitual en Doss: iba de una lado hacia otro susurrando oraciones.

     Fue en la batalla de Okinawa donde el valor de Doss se enfrentó a la prueba más dura. El 5 de mayo de 1945, los japoneses lanzaron un contraataque, y sorprendieron a la compañía B desprotegida. Setenta y cinco hombres cayeron heridos en la primera acometida. Durante cinco horas, el resto de la Compañía, más aquellos heridos que aún podían disparar; mantuvieron su posición en lo alto del acantilado de Maeda. Desmond Doss fue llevando uno a uno todos los soldados heridos a la base del acantilado, a través de una endeble escalera de madera y una cuerda. Nadie sabe con seguridad a cuántos soldados evacuó Doss. Sus compañeros dicen que salvó cien vidas, aunque Doss mencionó que fueron algunas menos. El propio Doss recibió varias heridas en aquella acción y fue llevado a un hospital fuera de la isla. Allí se dio cuenta de que había perdido la Biblia que su prometida le regalara. Días más tarde, el batalló entero rastreó la zona del acantilado, encontraron la Biblia y se la enviaron por correo.

     Al terminar la guerra el 12 de octubre de 1945, aún sin recuperarse de sus heridas, el presidente de los Estados Unidos, Harry Truman, le otorgó la Medalla de Honor del Congreso por sus actos en Okinawa donde, según la mención de la medalla, participó más allá del deber en la salvación de más de 75 soldados heridos. Fue la primera y única medalla de este estilo entregada a un soldado no combatiente durante la Segunda Guerra Mundial.

     El 26 de marzo de 2006, Desmond T. Doss falleció en la comunidad montañosa de Rising Fawn, donde vivía con Dorothy, que le había regalado la Biblia que llevó a la batalla de Okinawa.

Tomando la posta

     Hay quienes piensan que Desmond Doss fue el último de los grandes valientes adventistas. Es posible que, en la actualidad, no seamos testigos de un ejemplo tal de valentía, coraje y servicio en medio de la guerra. Pero sí, podemos encontrar a jóvenes adventistas, de nuestras propias tierras, que están tomando la posta, recibiendo el legado de nuestros pioneros, y se atreven a ir a lugares inhóspitos y peligrosos a fin de proclamar las buenas nuevas, y servir y sanar a los sufrientes. También hay jóvenes que, al desempeñarse fielmente en su profesión y lugar de trabajo, demuestran ser depositarios de esta antorcha encendida por los primeros jóvenes adventistas.

     La llama continúa encendida; solo falta que te atrevas a tomar la antorcha. Dios puede hacer de ti, joven, un poderoso instrumento en la predicación del evangelio y el servicio a los demás. ¿Te atreverás a tomar la posta?.
 
Desmond T. Doss recibiendo la Medalla de Honor del Congreso de manos del presidente de Estados Unidos Harry Truman.



Marcos Blanco. Licenciado en teología.

 
(Extraído de Revista Adventista, Asociación Casa Editora Sudamericana,  Mayo 2007, pp. 6-9)

 

viernes, 19 de diciembre de 2014

La reforma pro salud: Una cuestión de equilibrio

La reforma pro salud:

Una cuestión de equilibrio

Adoptar actitudes extremas puede tener graves consecuencias.

ALLAN HANDYSIDES, KATHLEEN KUNTARAF, PETER LANDLESS Y STOY PROCTOR


     A mediados del año 2002, dos adventistas fueron acusados  de homicidio involuntario por la muerte de su hijo de seis meses. Un jurado compuesto por siete mujeres y cuatro hombres los halló culpables de "dejar de proveer a las necesidades básicas para la vida durante tres meses antes de que el niño muriera"  (Tony Stuckley, "Parents of Baby Caleb Found Guilty of Manstaughter, New Zeland Herald (5 de junio de 2002)).
 
     Lo lamentable es que la muerte fue totalmente innecesaria. Y más perturbador es que la conducta que terminó en esta muerte fue supuestamente fundamentada en el mensaje de salud adventista. Al momento de los hechos, estos padres pertenecían a un grupo llamado White Horse Ministry (Ministerio del caballo blanco). Ellos dicen seguir "las creencias de la profeta adventista Elena de White" (Bridget Carter, "Preophet's Messsage Cost Baby His Life", New Zeland Herald (7 de junio de 2002)).

El caballo blanco

     Durante el juicio, se aclaró que el infante había estado enfermo durante meses. Los padres, al ser entrevistados, expresaron que son adventistas y vegetarianos estrictos. Ellos se "abstienen de comer pescado, carne y productos lácteos". Lo más serio para su hijo fue que impidieron que el niño reciba una inyección de vitamina B12, no dejaron que reciba atención médica y, por tanto, encubrieron esta situación a las autoridades.
     El juez, Justice Harrsion, dijo que esa era una evidencia indiscutible de que se le había dicho a la pareja que, sin tratamiento médico, el niño moriría.
 
     El fundador de White Horse Ministry, también entrevistado por el mismo diario, dijo que los  miembros de su grupo siguen un vegetarianismo estricto, y comen sólo "alimentos puros con abundancia de nutrientes". Ellos "evitan la carne, los productos lácteo y el azúcar", y dicen que los seres humanos deben comer "solo frutas, granos y nueces". Desdichadamente, algunos creen que esta es la postura oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día con respecto a al dieta. Todo el conjunto de creencias adventistas acerca del estilo de vida se encuentra bien detallado en el libro EN ESTO CREEMOS: Compendio de las enseñanzas de los adventistas del séptimo día.

Recomendaciones de la Iglesia Adventista del Séptimo Día

     En lo que se refiere a la dieta, la Iglesia Adventista recomienda una dieta ovo-lacto-vegetariana (vea SDA Encyclopedia [1996], t. 10, p. 459). Por otro lado, el vegetarianismo no es un requerimiento para la membresía de la iglesia. El propósito de todos los principios de salud es que, como cristianos, alabemos a Dios y le rindamos honor por media de nuestro estilo de vida. La muerte de ese pequeño no cumplió con ese propósito.
     ¿Cómo hemos llegado a esta posición? La Iglesia Adventista ha sido bendecida desde su concepción por las visiones y el liderazgo inspirados de Elena de White. El estilo de vida adventista que ella promovió ha llevado a que la salud de los adventistas como grupo sea superior a la de las comunidades en las que viven (Adventist Health Study). Gran parte de este éxito es el resultado de los aspectos positivos de confiar en nuestro Padre celestial, el ejercicio, el aire fresco, la luz solar, un adecuado descanso, el agua pura, la temperancia y la abstinencia del tabaco, el alcohol y otras drogas, al igual que una dieta vegetariana.

De la pluma de Elena de White

     Desde que se le mostró a Elena de White que una dieta saludable debe evitar las carnes, los adventistas han buscado una dieta ovo-lacto-vegetariana. Los primeros adventistas, y la misma Elena de White, descubrieron que esta dieta no era fácil de seguir. Muchos lucharon para proveerse de los nutrientes esenciales. Esta lucha fue dificultada por las posiciones extremas planteadas en el periódico de salud, el Health Reformer (El reformador de la salud). Durante aproximadamente dos años, las contribuciones de Rusell Trall y los seguidores de Sylvester Graham, quienes no eran adventistas ni inspirados, fueron muy restrictivas. Algunas de sus recomendaciones continúan haciendo eco en los pasillos del adventismo, con su fuerte censura a la sal, el aceite, los condimentos, etc. Fue en respuesta a tales mensajes que Elena de White escribió: "Tengo algo que decir con referencia a los extremos acerca de la reforma pro salud. La reforma pro salud llega a ser una deformidad, que destruye la salud, cuando se la lleva a los extremos." (Consejos sobre el régimen alimenticio [Buenos Aires, Asociación Casa Editora Sudamericana, 1969], p.238).
 
     En la misma carta, ella escribió: "Aunque yo descartaría la carne como perjudicial, algo menos objetable puede emplearse, y esto se encuentra en los huevos. No omitamos de la mesa la leche ni prohibamos su uso al cocinar el alimento" (Ibid., pp 238,239). Es difícil  encontrar una instrucción más explícita que esta. Su consejo siempre fue evitar las posiciones extremas y mantenerse en el "centro". Ella advirtió acerca de los peligros de adoptar posiciones extremas; y cuando el Dr. Kress estaba muriendo, su vida fue salvada por las cartas oportunas que los instaban a ingerir leche y huevos. Podemos observar que el tema no es nuevo. En El ministerio de curación, ella escribió: "Los que entienden debidamente las leyes de la salud y se dejan dirigir por los buenos principios, evitan los extremos, y no incurren en la licencia ni en la restricción... Procuran conservar todas sus facultades en la mejor condición posible para prestar el mayor servicio a Dios y a los hombres" (El ministerio de curación, [Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1990], p. 246).
 
     En el tomo 9 de los Testimonios, leemos que los "huevos contienen ciertas propiedades que obran eficazmente contra determinados venenos" (Testimonios para la iglesia [Miami, Florida, Asociación Publicadora Interamericana, 1998] t. 9 p.130). Este fue un consejo profético dado antes de que la vitamina B12 haya sido descubierta.
     Ella continúa: "Algunos, al abstenerse de la leche, huevos y mantequilla, no proveyeron a su cuerpo una alimentación adecuada y como consecuencia se han debilitado e incapacitado para el trabajo... La obra que nos hemos esforzado por levantar sólidamente se confunde con las extravagancias que Dios no ha ordenado, y las energías de la iglesia se ven estorbadas" (Ibíd.).
 
     Es incongruente que, en busca de salud, surjan anemias, deficiencias de vitamina B12 y muertes como la de ese niño en Nueva Zelanda. Claramente, este es el tiempo para que revisemos nuestras enseñanzas y recomendaciones. En la misma página en que Elena de White escribió acerca de dietas que debilitan o incapacitan, ella reconoció que "llegará el tiempo cuando tal vez tengamos que dejar algunos de los alimentos que usamos ahora, como la leche, la crema y los huevos; pero no necesitamos crearnos dificultades por restricciones prematuras o exageradas. Esperemos que las circunstancias lo exijan y que el Señor prepare el camino". (Ibíd).
 
     Es totalmente entendible que los adventistas que esperan el regreso del Señor sientan que el tiempo es corto. Pero el mandato es que las circunstancias exigirán estas "restricciones".
     Esta dieta vegetariana no fue dada para acarrear "perplejidad", sino que es una respuesta para el tiempo final de prueba, y el Señor preparará el camino para esto.
     La iglesia todavía recomienda oficialmente la dieta ovo-lacto-vegetariana. Esta es la dieta apoyada y practicada por Elena de White. Se hace de ella un falso profeta cuando se le atribuyen enseñanzas que ella nunca dio.

La necesidad de la vitamina B12

     Existen muchos que creen que el tiempo de angustia está sobre nosotros, y eliminan la leche y los huevos de su dieta. Existen muchos más, igualmente devotos cristianos adventistas, que creen de otra manera. Cuando la iglesia necesite promover el vegetarianismo estricto, no habrá muertes como consecuencia de esta medida, ya que el Señor "preparará el camino". La dieta vegetariana estricta puede ser muy satisfactoria cuando puede hacerse uso libre de suplementos y alimentos fortificados con vitamina B12. Desgraciadamente, el uso frecuente de esos suplementos no siempre ha sido remarcado. Es importante destacar que una dieta que depende de la industria farmacéutica no es recomendable globalmente, en especial en los territorios donde no existen los recursos necesarios para adquirir esos suplementos. La Iglesia Adventista es una iglesia global, y como tal debe ministrar a un ámbito global, teniendo en cuenta las circunstancias mundiales.
 
     Es tiempo, de ser honestos con nosotros mismos, con las investigaciones científicas y con nuestros miembros. La manera manipuladora en que algunos utilizan los datos para probar que una dieta únicamente a base de plantas contiene vitamina B12 es, a veces, poco menos que deshonesta. Cualquier vitamina B12 en los productos vegetales representa la contaminación bacterial y fecal de las plantas. Decir que uno no se debe cepillar los dientes para permitir el crecimiento bacterial de la flora dental, con el fin de que produzca algo de vitamina B12 es engañoso, anti-higiénico y poco saludable.
 
     Ciertamente, cientos de adventistas mejorarán su salud al evitar la carne y adoptar una dieta ovo-lacto-vegetariana, especialmente cuando se consume leche descremada y sólo tres a cinco huevos por semana. No está tan claro que adoptar la así llamada dieta vegetariana (estricta, sin leche y huevos) sea tan beneficioso. De hecho, estos eventos muestran los riesgos significativos que surgen cuando la dieta vegetariana no está acompañada de suplementos diarios de vitamina B12, calcio y vitamina D.

Las consecuencias de la información errónea

     La iglesia podría ser responsable legalmente si promoviera una dieta restrictiva que condujera a la morbosidad y la mortalidad. El reconocimiento de esta posibilidad debería hacer que los administradores y los promotores de salud de todas partes consideraran los efectos de sus palabras y acciones. La complicidad en la promoción y la enseñanza de dietas restrictivas en las comunidades ya limitadas en su disponibilidad de una nutrición bien balanceada implica responsabilidad moral y legal.
 
     No somos salvos por la dieta, ni por el apego a la conducta recomendada como ideal. Nuestra salvación es por medio de Jesucristo. Su gracia y su compasión por los enfermos se manifiesta siempre en tolerancia y un trato sin críticas hacia los demás. En nuestro ministerio de salud, busquemos emular a Jesús y reflejar su imagen.
 
 
Allan Handysides es médico y director del ministerio de salud de la Asociación General; Kathleen Kuntaraf y Peter Landless, también médicos, son sus asociados, y Stoy Proctor es director de Educación para la Salud de la Asociación General.  
 
(Extraído de Revista Adventista, Asociación Casa Editora Sudamericana,  Mayo 2003, pp. 26-28)

jueves, 3 de marzo de 2011

¿Culto para Dios o para nosotros?

En adoración
 
¿Culto para Dios o para nosotros?
 
Claudi Hirle
 
 
     Entre los temas más controvertidos, dentro del contexto de la iglesia, el debate sobre el estilo de adoración adecuado al culto tal vez encabece la lista. La discusión ha dividido nuestras iglesias. En algunos lugares, el departamento de música se ha transformado en un "departamento de guerra".
 
     Es impresionante cómo las personas se aborrecen mutuamente con facilidad cuando se discute este asunto. Cualquier observación sobre la forma de adoración es tomada como una ofensa personal.
 
     Todos somos conscientes de los cambios ocurridos en el mundo. La adoración en las iglesias también sufre transformaciones. Los evangélicos de tipo pentecostal y los carismáticos también experimentan cambios en este campo. Pero, hasta qué punto esos cambios son pautados por un "así dice Jehová"?
 
     No se puede negar la complejidad de este asunto. Existen varios factores que merecen consideración, tales como la cultura y la preferencia personal. Pero, ¿sería seguro usar estos u otros factores como determinantes de nuestra forma de adoración?
 
     Frente al laberinto de opiniones sobre el tema en discusión, necesitamos recurrir a la fuente segura de revelación divina, libres de cualquier el idea preconcebida. Trataremos, por lo tanto, de identificar aquí algunas características básicas del culto sobre dos bases confiables: la Biblia y el  Espíritu de Profecía.
 
     En primer lugar, es necesario estar seguros de que la adoración este siendo regida por la verdad de la Palabra y no por el impulso humano (Juan 4:23; y 17:17). La adoración bíblica y teocéntrica no es antropocéntrica (Apoc.14:7). En ella no hay espacio para la d gloria del hombre, pues está dirigida a Dios, que es el objeto exclusivo de la adoración (Mat. 4:10). Por lo tanto, se la debe destinar más al deleite de Dios que al del hombre. En el culto bíblico, Dios es la audiencia primaria. Otro aspecto importante del culto es que, aunque puede tocar la emoción del adorador, debe privilegiar la razón (Rom. 12:1). Por un lado, no se puede eliminar el lugar de la emoción; pero, por otro lado, se la debe mantener en equilibrio, a fin de no obstruir el canal a través del cual Dios se comunica con el hombre: la mente.
 
     Además, el culto debe tener un carácter espiritual a fin de proporcionar verdadera comunión con Dios (Juan 4:24), lo que significa que no debe quedar en el extremo de la formalidad ni en el extremo de lo teatral.
 
     También el culto debe caracterizarse por la alegría {Sal. 32:11; 122:1), manteniendo un clima dinámico y envolvente. Es por eso que jamás se debe divorciar el gozo de la reverencia, de la decencia y del orden (Ecl. 1, 2; 1Cor. 14:40). La alegría, en el contexto del culto bíblico, es más un estado del corazón y de la mente, que una sensación de placer conjugada con movimientos físicos. El culto alegre, espiritual, racional, regido por la verdad de la Palabra y que tiene a Dios como centro, nunca deja al adorador como está. Transforma a la persona, ejerciendo un poder regenerador y renovador (Rom. 12:2).
 
     El Espíritu de Profecía, que es también la voz de Dios para su pueblo en los últimos días, cumple hoy, entre otros papeles, el de "corregir errores sutiles" (Mensajes selectos, t. 3, p. 34). Por lo tanto, hacemos bien al interiorizarnos en sus instrucciones y advertencias sobre este asunto.
 
     Elena de White nos advierte que "hay demasiado formalismo en nuestros servicios religiosos" (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 111). "Nuestras reuniones deben hacerse intensamente interesantes': El culto "debe ser hecho interesante y atrayente, y no dejar que degenere en una forma árida" (Ibíd., p. 252).
 
     Por otro lado, en un capítulo dedicado al comportamiento adecuado en la casa de Dios, ella dice que "ha habido un gran cambio, y no en el mejor sentido, sino en el peor, en los hábitos y costumbres de la gente con referencia al culto religioso. [ ...] La reverencia que el pueblo tenia antiguamente por el santuario, donde se encontraba con Dios en servicio sagrado, ha desaparecido mayormente" (Ibíd., p. 193).
 
     La sierva del Señor explica que "Dios mismo dio el orden del servicio, ensalzándolo muy por encima de todo lo que tuviese naturaleza temporal': Por eso, "debiera haber reglas respecto al tiempo, el lugar, y la manera de adorar. [...] A fin de que los hombres puedan tributar mejor las alabanzas a Dios, su asociación debe ser tal que mantenga en su mente una distinción entre lo sagrado y lo común" (Ibíd.).  En otra ocasión ella afirma, con  nítido énfasis, que "cualquier cosa que esté relacionada de alguna manera  con el culto religioso debe ser digno, solemne e impresionante" (Mensajes ~ selectos, t. 3, p. 380).
 
     AI confrontarse con un problema de adoración en sus días, en la Asociación de Indiana, Elena de White anunció que habría una crisis similar a aquella "justamente antes de la terminación del tiempo de gracia. Se manifestaría toda clase de cosas extrañas. Habría vocerío acompañado de "tambores, música y danza" (Mensajes I selectos, t. 2, p. 41). Luego afirma que "la verdad para este tiempo no necesita nada de eso para convertir a las almas" (Ibíd., p. 42). Refiriéndose entonces, específicamente, a la música usada en Indiana y que volvería a usarse en el tiempo del fin, ella advierte: "Satanás trabaja en medio del estruendo y de la confusión producida por esa clase de música [...] . Hace que tenga el mismo efecto que la mordedura ponzoñosa de la serpiente. Las cosas que han ocurrido en el pasado también acontecerán en el futuro. Satanás convertirá la música en una trampa debido a la forma como es dirigida" (Ibíd., p. 43). Entonces, ella nos desafía: "Dios exhorta a su pueblo, que tiene la luz ante si en la Palabra y los testimonios, a que lea y considere, y luego que obedezca. Se han dado instrucciones claras y definidas a fin de que todos comprendan" (Ibíd.).
 
     Ante esas orientaciones inspiradas, constatamos que nadie es dejado en tinieblas en cuanto a las características del culto verdadero. El Señor reveló cuales serían las tendencias y dejó sus instrucciones. Nadie necesita equivocarse, a menos que quiera.
 
     El culto bíblico es el culto de la mente, mientras que Satanás quiere el culto del cuerpo, el culto de las sensaciones. El desarrollo un estilo de adoración que libera el cuerpo oscurece la mente porque sabe que, si está en su sano juicio, la mente humana jamás lo servirá.
 
     ¿Qué se puede hacer frente a los cambios en el estilo de adoración que se están desarrollando hoy? ¿Deben los adventistas dejar que la cultura o la preferencia personal moldeen el culto sin ninguna reflexión teológica? Siguiendo el ejemplo de los cristianos de tipo pentecostal y carismático, ¿deben los adventistas ignorar la distinción entre lo sagrado y lo profano? ¿Deben cambiar la verdad por las sensaciones y la santidad por la alegría irreverente? ¿O tienen que ser sabios al discernir los hechos a la luz de las advertencias inspiradas de la Biblia y del Espíritu de Profecía? Que el Señor nos ayude a adorarlo "en espíritu y en verdad" y, con oración y espíritu cristiano, a ayudar a otros a hacerlo.


Tomado de la Revista Adventista División Sudamericana
Septiembre 2009
Pp 12 y 13

¿Qué hacer el sábado de tarde?

En familia

¿Qué hacer el sábado de tarde?
 
Elena G. de White

 
 
     La Escuela Sabática y la reunión del culto ocupan solo una parte del sábado. La parte que queda para la familia puede abarcar las más sagradas y preciosas horas del sábado. Mucho de este tiempo deben pasarlo los padres con sus hijos.
 
     En muchas familias se deja solos a los niños menores, para que se diviertan lo mejor que puedan. En tales condiciones, no tardan en volverse inquietos, empiezan a jugar y se dedican a causar perjuicios. Así, el sábado no tiene para ellos significado sagrado.
 
     Cuando el tiempo es agradable, paseen los padres con sus hijos por los campos y los huertos. En medio de las cosas hermosas de la naturaleza, explíquenles por qué fue instituido el sábado.
     Descríbanles la gran obra creadora de Dios. Díganles que cuando la tierra salió de su mano era santa y hermosa. Cada flor, cada arbusto, cada árbol, respondía al propósito de su Creador. Todo lo que veían los ojos era hermoso y llenaba la mente de pensamientos relativos al amor de Dios. Todo sonido era música en armonía con la voz de Dios.
 
     Mostradles que fue el pecado lo que mancilló la obra perfecta de Dios; que las espinas y los cardos, el pesar y la muerte, son todos resultados de la desobediencia a Dios.
 
     Invitadlos a ver cómo la tierra, aunque mancillada por la maldición del pecado, sigue revelando la bondad de Dios. Los campos verdes, los altos árboles, la alegre luz del sol, las nubes, el rocío, la quietud solemne de la noche, la gloria del cielo estrellado y la luna en su belleza, todo da testimonio del Creador. No cae una gota de lluvia ni un rayo de sol sobre nuestro mundo desagradecido, que no testifique de la tolerancia y del amor de Dios.
 
     Enseñad a los niños a ver a Cristo en la naturaleza. Sacadlos al aire libre, bajo los nobles árboles del huerto; y en todas las cosas maravillosas de la creación enseñadles a ver una expresión de su amor.
 
     Enseñadles que él hizo las leyes que gobiernan todas las cosas vivientes; que él ha hecho leyes para nosotros, y que esas leyes son para nuestra felicidad y gozo. No los canséis con largas oraciones y tediosas exhortaciones, sino que, por medio de las lecciones objetivas de la naturaleza, enseñadles a obedecer la Ley de Dios.
 
     Todos los que aman a Dios deben hacer lo que puedan para que el sábado sea una delicia, santo y honorable. No pueden hacer esto buscando sus propios placeres en diversiones pecaminosas y prohíbidas. Sin embargo, pueden hacer mucho para exaltar el sábado en sus familias y hacer de él el día más interesante de la semana. Debemos dedicar tiempo a interesar a nuestros hijos. Un cambio ejercerá una influencia feliz sobre ellos. Podemos andar con ellos al aire libre; podemos sentarnos con ellos en los huertos y bajo la alegre luz del sol, y dar a sus mentes inquietas algo en que ocuparse, conversando con ellos de las obras de Dios. Podemos inspirarles amor y reverencia llamando su atención a los hermosos objetos de la naturaleza.
 
     El sábado debe resultar tan interesante para nuestras familias que su visita semanal sea saludada con gozo. De ninguna manera mejor pueden los padres exaltar y  honrar el sábado que ideando medios de impartir la debida instrucción a sus familias, e interesarlas en las cosas espirituales, dándoles una visión correcta del carácter de Dios, y de lo que él requiere de nosotros a fin de perfeccionar el carácter cristiano y alcanza la vida eterna.
 
     Padres, haced del sábado una delicia, para que vuestros hijos puedan esperarlo con placer y recibirlo con gozo en su corazón.
 
     Habladles del camino de la salvación; de cómo "amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).
 
Repítase la dulce historia de Belén.
 
     Preséntese a Jesús a los niños, como niño obediente a sus padres, como joven fiel y laborioso, que ayudaba a sostener la familia. Así podéis enseñarles que el Salvador conoce las pruebas, las perplejidades y las tentaciones, las esperanzas y los goces de los jóvenes, y que puede simpatizar con ellos y ayudarlos.
 
     De vez en cuando, leedles las interesantes historias de la Biblia. Interrogadlos acerca de lo que han aprendido en la Escuela Sabática y estudiad con ellos la lección del próximo sábado.
 
     Puede interesarse a los niños en la buena lectura o en la conversación en cuanto a la salvación de su alma. Pero habrán de se educados y preparados. El corazón natural no está propenso a pensar en Dios, ni en el cielo ni en las cosas celestiales. Deberá contrarrestarse continuamente la corriente de mundanalidad e inclinación al mal, y deberá fomentarse la luz celestial.
 
     Al bajar el sol, señalen la voz de la oración y el himno de alabanza el fin de las horas sagradas, e invitad a Dios a acompañaros con su presencia en los cuidados de la semana de trabajos.
 
     Así pueden los padres hacer del sábado lo que debe ser: el días más gozoso de la semana. Pueden inducir a sus hijos a considerarlo como una delicia, el día superior a los demás días, santo de Jehová, honorable.
 
     ¡Oh, el sábado! Sea el más dulce y el más bendito de todos los días de la semana.


Elena de White
Extraído de: "Conducción del niño" pp. 505 a 509 y "Joyas de los testimonios" T. 3, pp. 24 y 25.
Publicado en: Revista Adventista (División Sudamericana) pp.4 y 5. Febrero 2008

viernes, 4 de febrero de 2011

Bienvenid@

Bienvenido/a al Blog de la Iglesia Adventista del 7mo. Día para los hispanos del área de Ogden, en el estado de Utah.
Desde este espacio deseamos compartir novedades, artículos y todo lo referente a las actividades de nuestra iglesia. También podrá hallar materiales de interés como meditaciones, sermones, archivos, etc. que poco a poco irán nutriendo este lugar.
Deseamos que le sean de utilidad para su vida.
Disfrute de este espacio y Dios le bendiga!!!